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Alan Jope dejará un Unilever estancado

LexCiudad de México / 03.10.2022 00:00:00

El exdirector ejecutivo de Unilever, Paul Polman, será recordado por la oferta pública de adquisición no deseada que rechazó. El jefe saliente de Unilever, Alan Jope, será recordado por la oferta pública de adquisición no deseada que persiguió. 

En enero, los mercados le dieron a las acciones del grupo de consumo, con sede en Londres, una severa paliza después del plan erróneo de Jope de comprar la unidad de bienes de consumo de GSK, Haleon, antes de su escisión programada. Aunque el precio de las acciones se recuperó, todavía no ocurre lo mismo con la confianza en el director ejecutivo. Las acciones de Unilever subieron hasta 3 por ciento en las primeras operaciones de la semana pasada, después de que la compañía dijo que Jope se va a retirar a finales de 2023. 

Irónicamente, el legado de la defensa de Unilever que hizo Paul Polman frente a la oferta de 143 mil millones de dólares (mdd) de Kraft Heinz probablemente perjudicó a Alan Jope, cuyo tiempo en el cargo estuvo dominado por un estira y afloja entre el crecimiento y la rentabilidad. 

Polman ofreció a los inversores un objetivo de márgenes operativos de 20 por ciento para 2020 como precio para mantener su independencia en un momento en que el grupo había marcado la pauta de la industria en cuanto a reducción de costos y rentabilidad. El compromiso inicial de Jope con ese objetivo limitó su capacidad de invertir para impulsar el crecimiento, que es ahora la principal queja de los inversores con la empresa. 

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Sus acciones, que se cotizan a menos de 18 veces los ingresos futuros, están por detrás de Nestlé y Procter & Gamble, que operan a 22 y 23 veces, según datos de S&P Global. La inflación de los precios de las materias primas reajustó las expectativas de los márgenes, que se pronostica que se ubiquen más cerca de 16 por ciento este año. 

Algunas de las iniciativas de crecimiento de Jope podrían empezar a dar sus frutos pronto. El fin de un engorroso acuerdo de doble sede y la simplificación de la estructura de presentación de informes de Unilever según las divisiones debería mejorar la rendición de cuentas y la agilidad de los directivos. 

Sin embargo, la elevada inflación y la disminución de la confianza de los consumidores complican los esfuerzos de los accionistas por comprender el progreso subyacente. El hecho de que Jope no haya conseguido mantener a raya una molesta disputa con los cofundadores de su marca Ben & Jerry’s también indica que la dirección central carece de un control total. 

El sucesor de Alan Jope, del cual todavía no se da el nombre, tendrá que hacer más. El activista Nelson Peltz, al que se le otorgó un puesto en el Consejo de Administración en mayo, se encargará de eso. Tal vez Unilever necesite una cirugía profunda de racionalización de la cartera en forma de ventas de divisiones o escisiones. 

La oferta de 50 mil millones de libras por Haleon, un negocio valorado ahora en alrededor de 36 mil millones de libras incluyendo la deuda, no era la respuesta que los inversores querían para el problema de crecimiento de Unilever. El próximo director ejecutivo de Unilever debe establecer una visión coherente y competitiva.

srgs

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Tesla abre red de recarga en EU para otras marcas

Aime Williams y Steff ChavezNueva York y Chicago / 16.02.2023 01:05:04

Tesla pondrá por primera vez parte de su red de recarga a disposición de otras marcas de vehículos eléctricos, según anunció la Casa Blanca.

La red de recarga de Tesla, la más grande de Estados Unidos, hasta la fecha solo está disponible para los conductores de vehículos Tesla, pero la compañía permitirá que cualquier vehículo eléctrico utilice al menos 7 mil 500 cargadores de su red Supercharger and Destination (Supercargadores y Destinos) para finales de 2024, según anunció la administración Biden.

Los cargadores abiertos estarán repartidos por todo Estados Unidos, tanto en zonas urbanas como rurales, e incluirán 3 mil 500 nuevas máquinas a lo largo de las autopistas.

De acuerdo con las nuevas normas que publicó ayer la Casa Blanca, todas las empresas que aspiren a recibir subsidios de un fondo de 7 mil 500 millones de dólares federales tendrán que adoptar el estándar dominante en Estados Unidos para los conectores de recarga de autos eléctricos, conocida como sistema de recarga combinada.

“Estos nuevos estándares permitirán cargar el vehículo eléctrico en las principales autopistas con la misma facilidad con que se llena el tanque de gasolina, independientemente del tipo de coche que conduzcas o del estado en que te encuentres”, dijo Mitch Landrieu, coordinador de infraestructuras de la Casa Blanca.

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Las reglas también exigirán que los nuevos cargadores se construyan en Estados Unidos y que 55 por ciento de los componentes, medidos por el costo, se fabriquen en el país antes de 2024.

La ampliación de la red estadunidense de recarga de vehículos eléctricos ha sido uno de los principales objetivos de la administración Biden para que la mitad de las ventas de autos estadunidenses sean de este tipo para 2030.

Como parte de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA, por su sigla en inglés), los consumidores son elegibles para importantes créditos fiscales al comprar un coche eléctrico, con hasta 7 mil 500 dólares disponibles para algunos modelos.

Los vehículos deben fabricarse en Estados Unidos para poder calificar a la totalidad del importe, y los minerales fundamentales de los que se obtienen las baterías deben extraerse o procesarse en un país con el que EU tenga un acuerdo de libre comercio.

La administración del presidente Joe Biden tiene el objetivo de contar con 500 mil cargadores en todo el país para 2030. Según la Casa Blanca, en la actualidad hay 3 millones de vehículos eléctricos en las calles de Estados Unidos y más de 130 mil máquinas públicas para recargarlos en todo el país.

La Casa Blanca anunció otros acuerdos con otros fabricantes de cargadores de vehículos eléctricos, como el compromiso de BP de invertir mil millones de dólares en recarga en Estados Unidos de aquí a 2030, y una nueva asociación entre Pilot Company, General Motors y EVgo para construir una red de costa a costa de 2 mil cargadores rápidos de alta potencia de 350 kilovatios.

La armadora que dirige Elon Musk también aumentará más del doble su red nacional de recarga, indicó la Casa Blanca.

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Los kidfluencers

HANNAH MURPHYCiudad de México / 01.08.2022 00:00:00

En la conferencia VidCon, la reunión anual de creadores digitales de California, los influencers más exitosos se arremolinan en salones exclusivos, recibiendo productos promocionales gratuitos y posando para sesiones fotográficas. 

Jabria, Laurie y Zan no son diferentes de los demás asistentes. Pero a diferencia de los demás, que en su mayoría son adolescentes, estos tres apenas tienen entre cinco o seis años, y están acompañados por la dueña de la guardería, convertida en acompañante, Katrina Hines. 

Forman parte de la nueva generación de los llamados niños creadores —o kidfluencers (niños influencers)— que están alcanzando el estrellato viral en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube a edades cada vez más tempranas. 

Les hacen preguntas que probablemente no entiendan; ellos dan respuestas ingenuas y fantasiosas. “Se divierten con ello, les encanta hacer los videos”, me dice Katrina, que agrega que ahora tienen acuerdos de patrocinio con marcas como Puma, dinero para su futuro y mucha mercancía gratis. 

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Una visión conmovedora, tal vez. Pero los niños se enfrentan a los mismos riesgos de seguridad que cualquier usuario de las redes sociales, la posibilidad de ser víctimas de acoso cibernético, depredadores o violaciones de la privacidad. 

Algunos padres dependen de las cuentas de influencers de sus hijos o de sus páginas familiares como ingreso principal. Otros pueden utilizar a un niño para impulsar su propio estatus de celebridad. Pero, ¿puede un niño distinguir entre trabajo y ocio? ¿Comprende el significado de una remuneración justa? El dinero que ganan, ¿llegará a sus propios bolsillos? “Cuando los padres están involucrados, hay una falta de capacidad”, dice Brooke Erin Duffy, profesora de la Universidad de Cornell. 

Los padres y tutores deben asumir la mayor parte de responsabilidad por sus hijos. Pero las agencias de talento y los anunciantes podrían dar un paso adelante y crear nuevos estándares. 

Las agencias se muestran en gran medida renuentes a actuar por el costo potencial o la disrupción para el negocio, afirma Crystal Abidin, profesora de la Universidad Curtin. “Cuando se habla de comercializar la infancia… las marcas son realmente los guardianes que dan forma y aceleran la industria”, agrega.

srgs

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Inflación en EU pega más a gobiernos de izquierda

Edward LuceLondres / 29.11.2021 01:38:03

Los halcones de la inflación de Estados Unidos son siempre propensos a hacer sonar la alarma. Dado que se pasaron los años posteriores a 2008 pronosticando una hiperinflación que nunca llegó, no es de extrañar que tan pocas personas prestaran atención cuando lanzaron las mismas advertencias el año pasado. Ahora los halcones tienen razón, pero por las razones equivocadas. El reciente aumento de la inflación en EU tiene poco que ver con el dinero fácil de la Reserva Federal, como afirmaron. No obstante, los demócratas deben resistirse a dejar que su arraigado escepticismo nuble su sentido de la autopreservación. Una inflación sostenida puede arruinar sus posibilidades de mantenerse en el poder.

Históricamente, la inflación ha perjudicado mucho más a los gobiernos de izquierda que a los de derecha, incluso cuando la culpa debe repartirse de forma equitativa. El republicano Richard Nixon hizo tanto como su predecesor demócrata, Lyndon Baines Johnson, para avivar la inflación en 1972, cuando hostigó al presidente de la Reserva Federal, Arthur Burns, para que recortara las tasas de interés en el periodo previo a su reelección. Fue Jimmy Carter, un demócrata, quien envió a la Fed al exterminador de la inflación Paul Volcker, lo que contribuyó a la derrota de Carter en 1980. El beneficiario, el republicano Ronald Reagan, intentó sin éxito que Volcker redujera las tasas de interés en el periodo previo a su reelección en 1984.

Que el presidente Joe Biden volviera a nombrar a Jerome Powell para la Reserva Federal la semana pasada debe tranquilizar a los mercados, ya que valora la independencia de la Fed. Powell resistió la presión de los republicanos de Donald Trump para mantener las tasas bajas antes de la pandemia.

Sin embargo, la sabiduría popular —ejemplificada por la admiración de Angela Merkel por el “ama de casa suaba”, que sugiere que los presupuestos equilibrados de los hogares deben ser el modelo para los nacionales— suele castigar a la izquierda. En el caso actual, con una inflación que alcanzó 6.2 por ciento el mes pasado, la más alta en una generación, los demócratas de Biden tienen gran parte de la culpa. Cometieron dos errores que han vuelto para atormentarlos. El primero fue aprobar en marzo un estímulo de 1.9 millones de dólares que casi ningún economista defendía.

Dado que la brecha de producción de EU —entre la producción real y la potencial de la economía— era de unos 400 mil mdd, el proyecto de ley era una exageración. Significaba que había demasiado dinero para muy pocos bienes, lo que es el motor más común de la inflación. El proyecto de ley también fue políticamente miope, ya que obligó a los demócratas a reducir el tamaño de su legislación de inversión “Build Back Better”, mucho más pequeña pero con más méritos. La historia puede considerar ese estímulo como un error fundamental de los demócratas.

El segundo error de Biden fue apostar por que el covid-19 se desvanecería con el lanzamiento de las vacunas. De haber sido así, los consumidores se habrían apresurado a gastar sus cheques de estímulo en todos los servicios presenciales que se paralizaron durante la pandemia, pero el coronavirus no desapareció, en parte por la llegada de la variante delta, pero sobre todo porque una gran minoría de estadunidenses se negó a vacunarse y a respetar el distanciamiento social. La persistencia del covid significó que los consumidores gastaron sus cuentas en bienes más que en servicios, lo que estrujó los dólares en un subconjunto más reducido del consumo normal. Los golpes relacionados con la pandemia sobre la cadena de suministro mundial no ayudaron, pero el principal culpable fue el aumento de la demanda.

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Como suele ocurrir, los demócratas fueron víctimas de las ilusiones. No se puede culpar a Biden de la deformada defensa de la “libertad” que avivó tanta resistencia antivacunas. Los manifestantes que llevan estrellas amarillas para compararse con las víctimas judías del nazismo son un ejemplo del esperpento con el que ningún presidente de EU puede razonar. Pero Biden pudo ser más duro con los que se resisten a las vacunas, y aún debe serlo. La Casa Blanca también puede hacer un mejor trabajo explicando por qué la alta inflación es algo que la izquierda debe temer mucho más de lo que lo hace.

Las víctimas de primera línea de la inflación son las personas con salarios fijos que intentan ahorrar para su jubilación, así como los jubilados. Después de años de estancamiento de los ingresos, la clase media estadunidense debería estar disfrutando de los beneficios de un mercado laboral ajustado. Sin embargo, a pesar del crecimiento salarial más grande en décadas, la inflación es aún mayor, lo que significa que los estadunidenses de clase trabajadora no están sintiendo los efectos positivos de la recuperación. El aumento de los precios afecta más a los que viven de quincena a quincena. La inflación es buena para los deudores, entre los que se encuentra la clase multimillonaria, cuyo consumo se financia en su mayor parte con préstamos contra ganancias de capital no realizadas. Al contrario de lo que dice la izquierda, una mayor inflación aumenta la desigualdad, como ha demostrado el Fondo Monetario Internacional. La estabilidad de los precios es, pues, progresiva.

Como sabe Biden, los presidentes de EU tienen poco poder para influir en la inflación. La tentación es lanzar trucos para que parezca que está actuando. La medida de Biden de la semana pasada de liberar 50 millones de barriles de petróleo de la reserva estratégica fue un triunfo de la óptica sobre la sustancia. El nuevo suministro representa algo más de medio día de consumo mundial. Mantener a Powell en su puesto fue el paso correcto, aunque el presidente de la Fed ha estado estirando la palabra “transitoria” (en relación con la inflación) hasta el punto de ruptura.

Aquí hay algo que Biden debe haber hecho ya. La aparición de ómicron lo hace aún más urgente. Los pasos obvios incluyen la creación de una identidad federal de código QR para los vacunados y evitar que los no vacunados puedan volar. Mientras más rápido retroceda el virus, más rápido volverá a la normalidad el sector de servicios de Estados Unidos. La alternativa puede ser que las tasas de interés fueran más altas de lo previsto. Enfrentado un compromiso, Biden debe abrazar la guerra cultural de las vacunas con fervor.

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Datos de riesgo climático tocan fibras sensibles

Gillian Tett y Simon MundyLondres / 19.04.2022 02:37:36

Una cosa para empezar: Saludos desde Washington (casi), a donde me dirijo esta semana para la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial, y una conferencia del CFA sobre ESG (temas ambientales, sociales y de gobierno) en el mismo contexto.

La invasión de Rusia a Ucrania será uno de los principales temas de debate en estas reuniones; también lo será la cuestión de si la guerra desbarató el movimiento de la sustentabilidad, al tener en cuenta el nuevo enfoque en la seguridad energética.

La semana pasada, el consejo editorial del FT adoptó una postura firme al respecto, argumentando que la guerra crea mayor necesidad —y no menor— de energía verde ahora. Paul Polman y Andrew Winston también respondieron a los críticos de la agenda ESG en el Harvard Business Review con una contundente réplica de cinco puntos sobre por qué la sustentabilidad sigue siendo una parte fundamental de los negocios que los líderes ignoran a su cuenta y riesgo.

Pero según mi opinión, es probable que la reacción negativa contra la agenda ESG —y la reacción negativa contra la reacción negativa— siga aumentando. Y los esfuerzos de la Comisión de Bolsa y Valores de EU (SEC, por su sigla en inglés) para elaborar reglas de divulgación sobre el clima se están convirtiendo en un foco de tensión.

Los republicanos presionan frenéticamente para diluir las reglas.

A continuación, vean lo que piensan los lectores de Moral Money al respecto.

También echen un vistazo a la investigación que el historiador Doug Brinkley está haciendo para poner esta batalla en un contexto histórico. (Gillian Tett)

Reglas de divulgación sobre el clima: Los lectores de Moral Money opinan

El impulso de la Comisión de Bolsa y Valores de EU (SEC, por su sigla en inglés) por nuevas normas de divulgación de información sobre el clima de las empresas ha resultado ser muy divisivo en el Congreso, ya que provocó una fuerte oposición por parte de los legisladores republicanos y del rebelde senador demócrata Joe Manchin.

Pero cuando invitamos a los lectores de Moral Money a compartir sus opiniones, se mostraron abrumadoramente a favor de los nuevos y estrictos estándares de divulgación, aunque también instaron a los reguladores a fijar la mira más alto en algunas áreas.

“Los inversores son los que eligen qué riesgos asumir”, escribió Julie Gorte, vicepresidenta de Impax Asset Management, expresando su apoyo a las propuestas de la SEC. “Para entender esos riesgos y tomarlos en cuenta de manera justa, necesitamos información”.

Fue implacable en sus descalificaciones a los críticos republicanos de la SEC.

“Esos políticos quejumbrosos tienen que darse cuenta de que la política es la gestión del riesgo en sentido amplio, y que dejaron caer la pelota”, escribió Mike Clark, fundador de Ario Advisory. “La excelente SEC está ayudando a llenar el enorme vacío de gestión de riesgos que dejaron”.

“La crítica visceral de los republicanos a cualquier cambio regulatorio que no inyecte directamente dinero público a los bolsillos de sus donantes debería ser ignorada”, añadió el lector Mark Shumway, quien agregó que las empresas con una escasa divulgación de información relacionada con el clima probablemente sufrirían valoraciones más bajas, en ausencia de estándares obligatorios”.

“Cada campo de negocio tendrá su categoría de activos varados relacionados con el clima”, escribió Jonathan Rose, fundador de la compañía inmobiliaria homónima con sede en Nueva York, señalando el creciente riesgo de edificios “invendibles”. “Los inversores merecen tener conocimientos de esto”. Además, instó a los reguladores a que ayuden a arrojar luz sobre los complejos riesgos sistémicos que surgirán a medida que una enorme gama de sectores empresariales interdependientes se descarbonicen simultáneamente mientras combaten los impactos climáticos físicos.

La SEC debe hacer más para dar un veredicto claro y adecuado sobre qué riesgos relacionados con el clima se considerarán materiales y, por tanto, estarán sujetos a divulgación obligatoria, escribió Peter Bakker, presidente del World Business Council for Sustainable Development (Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sustentable).

Bakker elogió a la SEC por haber introducido gradualmente sus requisitos de divulgación, afirmando que esto demuestra su comprensión del “estado de los negocios”. Sin embargo, instó a los reguladores estadunidenses a armonizar sus normas con los estándares globales que están surgiendo, como los del nuevo Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB, por su sigla en inglés).

Al otro lado del Atlántico, los reguladores europeos avanzaron más en este ámbito, con un cúmulo de nuevas normas de divulgación para empresas e inversores. Pero aunque ya empezaron a aparecer los primeros informes bajo este régimen, no todo el mundo quedó impresionado por su impacto.

“No he visto a ningún participante en el mercado admitir lo buena que es la nueva información y qué tanto valor añadido le aporta a los inversores”, escribió Santeri Suominen, abogado especializado en mercados de capitales y finanzas sustentables de la Confederación de Industrias Finlandesas.

Argumenta que las normas de la Unión Europea para las empresas se desviaron del objetivo original, y en su lugar tratan de “redefinir la forma en que las compañías operan sus negocios”. “Es probable que este tsunami regulatorio no cumpla sus objetivos”, advirtió Suominen.

Si tienes algo más que añadir a este debate —o a otra de las acaloradas disputas dentro del espacio de la sostenibilidad— ya sabes dónde encontrarnos: [email protected]. Como siempre, esperamos sus comentarios. (Simon Mundy)

¿Volver (o no) al futuro?

Cuando los ecologistas debaten en la actualidad las cuestiones ecológicas, suelen ver al futuro. No es de extrañar: la cuestión de si podemos mantener colectivamente el calentamiento global por debajo de 1.5 grados centígrados en los próximos años será fundamental para el futuro del planeta, como muestra el último informe del IPCC.

Pero a veces también vale la pena mirar hacia atrás. Y eso es precisamente lo que hace Doug Brinkley, profesor de historia de la Universidad de Rice, e historiador oficial de la Historical Society de Nueva York. Hace unos años publicó un libro premiado sobre los problemas ambientales y sociales en torno al huracán Katrina. Este otoño publicará un libro sobre la revolución ambiental de la década de 1960 en EU, titulado Silent Spring Revolution: John F. Kennedy, Rachel Carson, Lyndon Johnson, and the Great Environmental Awakening.

Merece la pena reflexionar sobre este periodo porque contiene lecciones para la administración de Joe Biden en Washington en la actualidad. En la década de 1960, como me explicó Brinkley durante una reciente mesa redonda en la Historical Society, la activista Rachel Carson desempeñó un papel crucial en el impulso del movimiento de protección del medio ambiente, ya que era una comunicadora muy poderosa, muy parecida a Greta Thunberg en la actualidad (aunque sin Instagram). Su poder surgió, en parte, porque parecía tener una voz muy suave y serena.

Sin embargo, también contaba con el apoyo de algunos políticos clave, como Kennedy. Y en aquella época la protección del medio ambiente no se consideraba un asunto puramente partidista; los republicanos también estaban comprometidos.

Otro detalle notable es que el movimiento recibió un fuerte apoyo de los sindicatos, mientras que las empresas se mantuvieron al margen, una patrón que se revirtió parcialmente en la actualidad.

Pero con el inicio de la guerra de Vietnam, las crisis de energía y la inflación por los cielos, este estallido de pasión medioambiental se apagó en las décadas siguientes. La Silent Spring (Primavera Silenciosa) de Carson cambió el debate durante un tiempo, pero no de forma permanente.

¿Cuáles son las lecciones para la actualidad? Una es que es corto de miras suponer que los republicanos no pueden contribuir a la lucha ambiental, dada la acción bipartidista de la década de 1960. Sí, la frase “cambio climático” actualmente es polarizante. Y sí, el sector del gas y el petróleo (que suele estar aliado con los republicanos) a menudo contraataca. Pero palabras como “administración” o “protección del medio ambiente” resuenan entre los republicanos y los evangélicos. Y, como señaló Brinkley, la mayoría de los paisajes naturales (como los parques nacionales) que los ecologistas protegieron se encuentran en regiones de voto rojo (republicano), no azul (demócrata).

El segundo punto es que a los ecologistas modernos les convendría hacer más para que el movimiento obrero participe en las batallas verdes. Esto puede ser difícil en la actualidad, ya que algunas reformas verdes (como el cierre de las minas de carbón) pueden costar puestos de trabajo. Pero los trabajadores podrían —y deberían— estar más integrados hoy en día.

Sin embargo, la tercera lección de la historia es que es peligroso que los activistas se duerman en sus laureles, o que se extralimiten en sus funciones de forma precipitada o agresiva.

Cuando la campaña Silent Spring de Carson cobró impulso, algunos sectores del movimiento ecologista se volvieron tan hostiles hacia la clase dirigente que alienaron a los partidarios de la corriente principal. Eso privó al movimiento verde de posibles aliados cuando los intereses corporativos respondieron, y el estado de ánimo del público cambió ante el aumento de la inflación.

Los activistas actuales de la agenda ESG deberían tomar nota: vale la pena construir coaliciones. Sobre todo en un momento en el que la guerra y las crisis de energía están creando una nueva ola de inflación, y algunos inversores refunfuñan sobre burbujas verdes en los precios de los activos. (Gillian Tett)

Smart Read

¿Quieres sentirte un poco más alegre sobre la humanidad y el progreso tecnológico? Echa un vistazo a este insólito artículo en The Conversation sobre…er… peces. Nicholas Sullivan, investigador de la Universidad de Tufts, escribió un nuevo y fascinante libro en el que argumenta que la tecnología de la información podría hacer que la pesca comercial fuera menos destructiva e ineficiente en los próximos años. Y, aunque solamente sea por eso, es un avance interesante para que los inversores reflexionen.

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Estados Unidos nunca tendrá incumplimiento de pagos en su deuda, aclara Scott Bessent

Myles McCormickWashington / 02.06.2025 00:44:40

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, insiste en que Estados Unidos nunca va a caer en incumplimiento de pagos de su deuda, buscando disipar las preocupaciones de Wall Street sobre el estado de las finanzas públicas del país.

“Estados Unidos nunca va a caer en un incumplimiento de pagos, eso nunca va a suceder”, declaró Bessent en el programa Face the Nation de CBS. “Estamos en la vía de advertencia y nunca vamos a topar con pared”.

El nerviosismo de los inversionistas por la magnitud de la deuda federal estadunidense aumentó a medida que el presidente Donald Trump instó al Congreso a impulsar su “grande y hermoso” proyecto de ley presupuestario, que se espera que incremente el déficit federal.

Bessent desestimó las preocupaciones que planteó el viernes el director ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, de que el mercado de bonos se “va a quebrar” bajo el peso de la creciente deuda del país.

“Conozco a Jamie desde hace mucho tiempo y durante toda su carrera ha hecho predicciones como esta. Por fortuna, ninguna se ha hecho realidad”, dijo.

La Oficina de Presupuesto del Congreso, el organismo de control fiscal del gobierno, advirtió en marzo que, incluso sin la nueva legislación de presupuesto, la deuda estadunidense como porcentaje del PIB en los próximos años superaría el punto máximo que se alcanzó en la década de 1940. El mes pasado, la agencia calificadora Moody’s retiró a Estados Unidos su calificación de deuda triple A.

El Comité para un Presupuesto Federal Responsable advirtió que, tal como está redactado, el proyecto de ley de Trump añadirá 3 billones de dólares de deuda durante la próxima década.

A los inversionistas también les preocupa que la cuestión de elevar el techo de la deuda —que aumentará en 4 billones de dólares con la legislación propuesta— esté ahora sujeta a las disputas en el Congreso y a las luchas internas del Partido Republicano.

El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Representantes el mes pasado y se tiene previsto que se debata en el Senado. Sin embargo, algunos miembros de la cámara alta ya expresaron su inquietud tanto por los elevados niveles de gasto como por la magnitud del aumento del límite de la deuda.

Elon Musk, quien esta semana dejó su cargo en la administración Trump, declaró en una entrevista con CBS que está “decepcionado” con el “enorme proyecto de ley de gasto”, que, según él, socavó la labor de reducción de costos del Departamento de Eficiencia Gubernamental.

El gobierno insiste en que el proyecto de ley no aumentará el déficit y que las proyecciones no consideran el aumento del crecimiento económico.

“Les aseguro que esto va a reducir el déficit”, declaró Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, en el programa Meet the Press de NBC. “Vamos a impulsar un enorme crecimiento económico”.

Bessent señaló que muchas proyecciones tampoco tomaron en cuenta el “sustancial” aumento de ingresos derivado de los nuevos aranceles de gran alcance a las importaciones que impuso Trump, que pueden añadir billones de dólares a los ingresos del gobierno.

“El déficit de este año será menor que el del año pasado y, en dos años, volverá a ser menor”, dijo.

Los planes de aranceles de Trump se toparon con un obstáculo la semana pasada después de que un tribunal dictaminó que el presidente carecía de la autoridad en la que se basaba para imponer la mayoría de los gravámenes. La Casa Blanca obtuvo una suspensión temporal de la orden.

El secretario de Comercio, Howard Lutnick, dijo que incluso si se le impidiera al presidente imponer aranceles en virtud de ciertas facultades, encontraría otras vías para hacerlo.

“No se preocupen, los aranceles no van a desaparecer”, declaró a Fox News Sunday. “Tiene tantas otras facultades que, incluso en la extraña e inusual circunstancia de que se le quitara esta, simplemente aplicaríamos otra u otra”.

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ByFinancial Times

Danone busca la estabilidad

Leila Abboud / 22.03.2021 08:05:02

Los siete años de Emmanuel Faber en la cima de Danone terminaron el lunes pasado después de una maratónica junta virtual del Consejo de Administración, durante la cual luchó para conservar su trabajo.

 A medida que el grupo de bienes de consumo instalaba dos codirectores ejecutivos interinos, el despido de Faber parecía encajar en una narrativa directa. Fue una victoria para los fondos activistas, que desde enero asedian a Danone presionando por una reforma radical para solucionar lo que ellos calificaron como un bajo desempeño crónico.

 Pero marcó una pérdida para aquellos que valoraron al ejecutivo como un poderoso defensor de que los negocios deben volverse más sustentables además de obtener utilidades.

“Su liderazgo en la promoción del capitalismo de las partes interesadas y ESG (temas ambientales, sociales y de gobierno corporativo) debe recordarse entre todos los que apoyaron esas filosofías”, tuiteó Hiro Mizuno, exjefe de un fondo de pensiones de Japón, quien también forma parte del comité de supervisión de Danone.

 Sin embargo, la saga que se desarrolló en Danone es más complicada que un simple encontronazo entre capitalistas codiciosos e idealistas, según los inversionistas, ejecutivos y asesores involucrados. 

Todo se produce en una coyuntura crítica en la evolución del capitalismo “orientado a los propósitos”, ya que las empresas se enfrentan a la presión de inculcar esfuerzos para combatir el cambio climático o mejorar la salud pública en sus operaciones.

Un Consejo complaciente 

Faber es un defensor apasionado del nuevo capitalismo “humanista”, como explicó en un discurso en la escuela de negocios francesa HEC en 2016. Contó una historia personal sobre la muerte de su hermano y cómo eso moldeó su visión de que “sin justicia social no hay más economía”. Pero al mismo tiempo, el carismático ejecutivo que se unió a Danone en 1997, era un jefe exigente que cambiaba rápidamente a sus directivos de alto nivel, según la gente familiarizada con el asunto. 

Después de comprometerse inicialmente a proteger los puestos de trabajo y aumentar las prestaciones de los empleados cuando golpeó el covid-19, Faber anunció en octubre un plan para recortar 2,000 puestos de trabajo, sobre todo en Francia. Aunque alababa las marcas de Danone como el agua embotellada Evian y el yogur Activia, Faber también presidió los recortes en los presupuestos de publicidad —el elemento vital de los productos— man- teniéndolos por debajo del promedio del sector, según los analistas de Bernstein.

Mientras tanto, el Consejo de Administración se mostró complaciente con el desempeño del precio de las acciones que quedaron rezagados frente a sus rivales como Nestlé y Unilever, e hizo poco mientras Faber recortó los pronósticos de utilidades anuales tres veces en siete años, según personas familiarizadas con el tema. 

Su supervisión de la gestión se vio obstaculizada por una mala gobernanza. Faber ocupó los cargos de presidente y CEO desde 2017, y una cuarta parte de los puestos del Consejo de Administración los ocupan antiguos ejecutivos, entre ellos Franck Riboud, exdirector e hijo del funda- dor espiritual de Danone, Antoine Riboud.

Derribando a Milton Friedman

 Uno de los momentos emblemáticos de Faber se produjo en junio pasado, cuando los accionistas votaron a favor de consagrar el estatus de Danone como una compañía impulsada por un propósito social. Al hacerlo, Danone oficializó una cultura interna que comenzó en 1972 cuando Antoine Riboud declaró que las empresas también tenían la responsabilidad de promover el progreso social más allá de “la puerta de la fábrica”.

 “Está muy bien derribar la estatua de Milton Friedman”, dijo un asesor, refiriéndose a la declaración de Faber de que la votación era un repudio a la opinión del economista de que la responsabilidad social de las empresas es obtener utilidades. 

Para enturbiar aún más cualquier narrativa, los fondos que pidieron que Faber se fuera de la empresa afirman que no se oponen al trabajo de Danone en cuestiones ambientales y sociales. “Faber trataba de utilizar la sustentabilidad como parte de su defensa”, dijo Nicolas Ceron de Blue Bell Capital. 

“Pero nunca cuestionamos las inversiones ESG de Danone y nos preocupan mucho estos temas… sus competidores como Nestlé y Unilever también hacen de los temas ESG una prioridad, pero tienen mejores resultados financieros. Nuestro problema con Faber no fue ideológico sino operativo”.

Perder el auge por la pandemia Danone está lejos de ser la única compañía que lucha por trazar este nuevo rumbo. Orbia, un conglomerado mexicano, recientemente despidió a su CEO y revirtió su plan para que la compañía fuera más ecológica al vender la división de vinilos que impulsó sus ganancias.

 En Danone, Faber había comenzado a abordar la caída del precio de las acciones prometiendo el año pasado vender marcas con lento crecimiento, llevar a cabo un recorte de costos de 1,000 millones de euros y embarcarse en una reorganización importante, dividiendo el grupo en líneas geográficas en lugar de categorías. 

Pero la mano de Faber se debilitó por la pandemia. Las operaciones de Danone en productos lácteos y yogures, fórmula para bebés y agua embotellada resultaron muy afectados por los confinamientos mientras aumentaron los costos.

Tampoco vende productos de limpieza para el hogar, que aceleraron el desempeño de otros grupos de bienes de consumo como Reckitt Benckiser y Procter & Gamble. “Tuvieron un rendimiento enorme- mente inferior cuando todos los demás negocios de comestibles disfrutaron de un auge”, dijo un banquero del sector. 

Un acuerdo fallido 

Los ataques de accionistas insatisfechos se aceleraron el mes pasado. El fondo Artisan Partners, el tercer mayor inversor de Danone, instó al Consejo de Administración a deshacerse de Faber, detener la reorga- nización y vender más activos. El mensajero fue notable: el asesor de Artisan era Jan Bennink, un ejecutivo veterano que había estado en los negocios de productos lácteos y nutrición médica de Danone.

 A medida que la crisis se profundizaba, el Consejo se encontraba dividido sobre qué hacer. A principios de marzo, Danone pensó que tenía una solución que pondría fin a la lucha con los activistas. Se anunció que los cargos de presidente y director, ambos ocupados por Faber, se dividirían y se contrataría a un nuevo CEO.

 Faber seguiría siendo presidente y su estrategia y plan para el grupo se mantendrían. Pero el frágil intento de acuerdo duró solo dos semanas, y los accionistas se alarmaron de que cualquier nuevo CEO estaría atado de manos con Faber como presidente. Los activistas comenzaron a sentar las bases para desafiar al Consejo de Administración en la junta de accionistas de Danone en abril. 

En la junta del domingo por la noche, se nombró a Gilles Schnepp, exdirector ejecutivo del grupo industrial Legrand, que se unió al Consejo de Danone en diciembre, como presidente, además de que encabezará la búsqueda de un nuevo CEO. 

Warren Ackerman, analista de Barclays, dijo que el golpe en el Consejo marcaría el comienzo de una nueva era en Danone. Pero advirtió que la tarea que tiene por delante el nuevo jefe será difícil y cualquier cambio de rumbo podría tomar hasta dos años. 

“Danone necesita restaurar la competitividad en muchas partes de su negocio”, mencionó. “Será importante conseguir un nombre realmente importante como CEO que haga que los inversores se incorporen y presten atención”. 

En sus primeros comentarios públicos desde su salida, Faber tuiteó un agradecimiento al personal de Danone. Incluso sin él, pocas personas esperan que se abandone la búsqueda de ideales que se arraigaron por primera vez con Antoine Riboud hace décadas. Información adicional de Arash Massoudi.

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ByFinancial Times

Jerome Powell frente al dilema de la inflación y las políticas de Trump

Chris Gileshttps://admin2.milenio.com/admin/media_imagCiudad de México. / 22.08.2025 11:22:00

¿Qué debería decir Jerome Powell sobre la economía estadunidense en su intervención en el simposio de política económica de Jackson Hole? Con datos volátiles que muestran un débil crecimiento del empleo y un aumento en la presión inflacionaria, el presidente de la Reserva Federal (Fed) tiene que dar señales de que el banco central aborda de forma convincente esta compleja tensión estanflacionaria ante las constantes críticas del presidente de Estados Unidos (EU).

Hay tres maneras de analizar la economía estadunidense a poco más de medio año del segundo mandato de Donald Trump. Los mercados financieros adoptan una perspectiva tradicional centrada en la demanda, utilizando las importantes revisiones a la baja de las cifras de crecimiento del empleo de mayo y junio, junto con un menor gasto privado en el primer semestre del año, para alimentar su creencia de que la Fed recortará las tasas de interés en septiembre. 

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A los mercados de valores les gusta la perspectiva de unos costos de endeudamiento más bajos para impulsar la rentabilidad.

Aunque Trump ya exigió tasas de interés mucho más bajas, su administración adopta una postura ligeramente diferente sobre la economía, ya que no puede aceptar la idea de que su política económica caprichosa podría haber afectado la demanda.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dice que la Fed debería considerar una reducción de medio punto porcentual en las tasas de interés en septiembre, porque “estamos volviendo a la economía que teníamos en (la década) de 1990”, con la desregulación y los recortes de impuestos impulsando el crecimiento de la producción y la productividad sin inflación.

La tercera visión, más generalizada, es que la desaceleración, junto con la creciente presión inflacionaria, se explica mejor como resultado de una política económica deficiente. Si bien no se debe exagerar el efecto de los aranceles en un país donde las importaciones de bienes solo representan alrededor de 10 por ciento del PIB, aún distorsionan las opciones de los consumidores y elevan los costos de producción en EU. 

La restricción a la migración podría tener poco impacto en el nivel de vida, pero reduce el nivel de crecimiento del empleo consistente con una inflación sostenible. Y el aumento de los aranceles corre el riesgo de otro episodio inflacionario, con las empresas aumentando los precios y los consumidores exigiendo salarios más altos.

Es importante reconocer que estas tres perspectivas no son mutuamente excluyentes. Las políticas migratorias de Trump, por ejemplo, probablemente perjudicarán el lado de la oferta, ya que habrá menos trabajadores, pero también podrían hacer que algunas personas tengan demasiado miedo de salir a gastar como antes, lo que será un golpe para la demanda. 

Si bien la administración Trump impulsa la desregulación de la oferta, los aranceles representan muchas cargas adicionales para las empresas.

La respuesta a la pregunta sobre qué visión de la economía es la correcta y qué debería hacer la Fed, por lo tanto, debe basarse en la evidencia económica, que inevitablemente no es concluyente, pero que, en general, indica que el banco central mantendrá una postura cautelosa sin necesidad de apresurarse a sacar conclusiones sobre las tasas de interés.

Hay muy pocas señales del nirvana del lado de la oferta que prometió la administración. La producción no agrícola por hora trabajada creció 1.3 por ciento en el año hasta el segundo trimestre y solo una tasa anualizada de 0.3 por ciento en el primer semestre de este año. 

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Si queremos ver una economía como la de la década de 1990, la Fed tendría que confiar plenamente en todo. Esto sería imprudente cuando, hasta el momento, la desaceleración parece más coherente con una oferta débil que con una demanda deficiente.

Aunque el crecimiento del empleo fue débil en el segundo trimestre de este año, el desempleo se mantuvo prácticamente estable, lo que sugiere que, independientemente de la causa de la debilidad económica, las señales clásicas de cautela empresarial o familiar están ausentes. Esto es diferente a cuando la Fed recortó las tasas el año pasado al aumentar la tasa de desempleo.

Al mismo tiempo, no hay muchas dudas de que la presión inflacionaria subyacente se está fortaleciendo, lo que aumenta el riesgo de que los incrementos puntuales de precios derivados de los aranceles provoquen una inflación prolongada. Las encuestas corporativas muestran que una gran mayoría de empresas informan sobre el aumento de los precios de los insumos y productos. 

Los precios subyacentes al productor subieron en julio a su ritmo mensual más rápido desde 2022. La inflación subyacente de bienes y servicios va en aumento y los exportadores a EU no están bajando los precios para compensar los aranceles.

Cuando el Comité Federal de Mercado Abierto considera que su política monetaria actual es “moderadamente restrictiva”, su mejor enfoque es adoptar una perspectiva sobre las tasas de interés que tenga menos probabilidades de generar un resultado negativo.

Si los mercados tienen razón, pero la evidencia de debilidad de la demanda no es del todo evidente, una actitud de esperar y ver por parte de la Fed no sería ideal, pero es poco probable que provoque una recesión profunda, dado que la política solo es moderadamente restrictiva. El dato clave sería el aumento del desempleo. Esto sería suficiente para que la Fed recortara las tasas.

Si la administración Trump tiene razón y el crecimiento no inflacionario está a punto de dispararse, existen pocos riesgos en mantener la política monetaria ligeramente restrictiva por ahora y esperar para recortar las tasas. 

Después de todo, si el crecimiento de la productividad se ha transformado, la “tasa de interés neutral”, en el que la política no es demasiado restrictiva ni demasiado laxa, aumentaría junto con el próximo aumento de la inversión del sector privado. Eso haría que el nivel actual de tasas de interés fuera menos restrictivo sin hacer nada.

Pero si la verdadera historia de la economía de Trump es la de una oferta más débil y una amenaza inflacionaria, tomar medidas pronto para recortar las tasas sería perjudicial. Permitir que la inflación se dispare dos veces en una década pondría en grave peligro la reputación de la Fed. 

Ese es el riesgo de relajar la política monetaria de nuevo antes de que comprendamos los efectos de las políticas económicas de Trump. Es muy probable que Powell o su sucesor corran el riesgo y lo lamenten.

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JLR

ByFinancial Times

La promesa de las petroleras de reducir a cero sus emisiones de carbono para 2050

Anjli RavalCiudad de México / 19.04.2021 00:00:01

Los inversionistas que no han abandonado a las compañías petroleras, a pesar de la creciente reacción en contra de su papel en habilitar el cambio climático, argumentan que es mejor estar dentro que fuera. 

El “compromiso”, una tediosa palabra de moda que usan los grandes accionistas, está triunfando sobre la desinversión, ya que ayuda a las empresas a cambiar para mejorar. La opción de abandonar a los contaminadores corporativos, de hecho sería irresponsable, dicen. 

Algunos de los mayores actores petroleros ahora usan el mismo argumento para justificar su pertenencia a grupos de cabildeo de la industria que promueven políticas que han empeorado activamente la crisis climática. 

Recientemente,Shell dijo que a pesar de que tiene “cierto desajuste” con grupos como el American Petroleum Institute (API), el grupo de cabildeo más grande y poderoso de la industria petrolera estadunidense, hay méritos para apoyarlos, incluso cuando ya salió de otros. ¿Por qué? “Porque hay pruebas de que sus posturas están cambiando, y creemos que podemos tener un mayor impacto positivo dentro de las asociaciones que fuera de ellas”, dijo la petrolera. 

Shell dijo que sus roles en el Comité Ejecutivo, el Consejo de Administración, el grupo de trabajo climático del grupo y los entre 10 millones a 12.5 millones de dólares (mdd) que pagó el año pasado por ese privilegio ayudaron a cambiar la posición del API a favor del acuerdo climático de París. 

Los inversionistas también argumentan que desde su posición de accionistas influyeron en los objetivos de las emisiones, aumentaron el gasto en energías más limpias y cambiaron los modelos de negocio de las compañías petroleras que cotizan en la bolsa. 

Está claro que las petroleras son un enemigo mucho más sofisticado para los ambientalistas que en años pasados, cuando estabas a favor o en contra de la acción climática. Pero ahora esto significa que el escrutinio de los productores de combustibles fósiles también deberá ser matizado, sobre todo porque el sistema energético y la forma en que el mundo hace la transición hacia combustibles más limpios es compleja. 

El Dato…

45%

Planea Shell reducir sus emisiones para 2035

Es un negocio complicado para todos los involucrados, independientemente de si eres un inversionista ávido de dividendos en compañías petroleras, un financiero o una gran compañía de energía que busca conservar su licencia para operar durante la transición energética. 

El director ejecutivo de BP, Bernard Looney, ha pasado los últimos meses tratando de recalcar el mensaje de que los inversionistas no solo deben recompensar a las empresas ecológicas, sino también a aquellas que están “ecologizando”. 

Muchos activistas podrían argumentar que la motivación de las grandes petroleras para anunciar políticas de emisiones de carbono netas cero solo es un medio para conservar un asiento en la mesa de negociación, mientras el mundo aún navega por un futuro climático incierto y todo sigue como de costumbre. Es muy poco probable que incluso las compañías que están “ecologizando” se conviertan realmente en “verdes”, afirman. 

Si bien Shell, BP y sus pares probablemente influyeron en la postura del API sobre el cambio climático, es posible que las compañías petroleras apoyen otras políticas que el grupo de cabildeo favorece, como los recortes a la regulación y el respaldo a los subsidios para la industria de los combustibles fósiles. La confianza también es difícil de ganar para una industria que ha estado detrás de grandes desastres ambientales y tiene un historial de encubrir la corrupción. 

Aun cuando todas las grandes compañías petroleras que cotizan en bolsa detuvieran sus operaciones de combustibles fósiles, las compañías nacionales de energía que proporcionan la mayor parte del petróleo del mundo seguirían estando allí, a menudo operando en países con reglas ambientales débiles. 

Con todo, incluso para los ambientalistas, estas compañías están en un nuevo mundo a medida que cambia el impulso político. La pregunta es, ¿qué viene después y cómo se comparan las empresas? ¿Cuáles merecen respaldo y cuáles deben ser rechazadas? 

Los accionistas tienen que evolucionar y desarrollar las herramientas de inversión adecuadas para examinar y evaluar a las corporaciones. 

La promesa de emisiones neto cero fue un fácil primer paso. Ahora los inversores, activistas y público deben preguntarse cómo se define el neto cero y si sus planes reducirán significativamente las emisiones absolutas. Si bien una gran compañía de energía puede tener metas para 2050, ¿cuáles son sus metas para 2025, 2030 y 2035, y cómo las alcanzará?

La transición energética es un fenómeno de varias décadas, no un éxito a conseguir de un día para otro y el discurso político y de los inversores debe cambiar para reflejar eso.

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ByFinancial Times

Fujifilm se reinventa apostando por el sector de la salud

Regina Reyes-Heroles C.Ciudad de México. / 02.08.2025 00:00:01

Para muchos, el nombre Fujifilm evoca recuerdos entrañables de cámaras, rollos fotográficos y álbumes familiares. Pero detrás de esa imagen nostálgica, hoy se encuentra una compañía profundamente transformada. Desde hace años, Fujifilm México ha dejado de ser solo una empresa de fotografía para convertirse en un actor clave en sectores estratégicos como la salud, la impresión industrial y la tecnología avanzada. 

“Probablemente muchas personas aún nos recuerdan por nuestra historia en el mundo de la imagen, y eso sigue siendo parte de nuestro ADN. Sin embargo, el área de salud es hoy uno de nuestros motores de crecimiento más importantes”, explica Enrique Giraud de Haro, director general de Fujifilm México. 

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Y no es una afirmación menor: actualmente, casi la mitad de los estudios médicos de imagen realizados en el país se procesan mediante tecnologías desarrolladas por la compañía. Esto representa millones de exámenes al día y, por ende, un impacto directo en la calidad de vida de millones de pacientes

Hoy, Fujifilm tiene presencia en industrias como la medicina, las artes gráficas, la nanotecnología y, por supuesto, la imagen. Pero más allá de la diversificación, la clave ha sido la capacidad de aplicar el conocimiento técnico acumulado a necesidades reales del mercado. 

¿Cómo ha evolucionado la compañía desde su origen hasta hoy? 

Probablemente muchas de las personas recuerdan a Fujifilm principalmente por su legado en el mundo de la fotografía: las películas, las cámaras y, en general, todo lo relacionado con la imagen. Y sin duda, esa sigue siendo una parte importante de nuestro negocio. 

Sin embargo, en los últimos años, las áreas en las que hemos tenido un crecimiento más significativo son otras, especialmente el sector salud, donde actualmente tenemos una participación muy relevante en el mercado. 

Es realmente impresionante cómo, a través de estas soluciones, impactamos directamente la calidad de vida de las personas. Hoy en día, prácticamente la mitad de los estudios médicos de imagen que se realizan en el país pasan por tecnologías desarrolladas por Fujifilm. Estamos hablando de millones de estudios procesados diariamente, lo que representa una enorme responsabilidad y, al mismo tiempo, una gran contribución.

Además, lo hacemos incorporando tecnología de punta. Fuimos pioneros en implementar sistemas avanzados de inteligencia artificial  para la interpretación de estudios médicos, incluso antes de que esta tendencia se volviera popular. Esto ha sido especialmente relevante en países como el nuestro, donde la escasez de médicos especialistas hace que este tipo de herramientas sea aún más valiosa. 

¿Cómo lograron aprovechar el potencial de su tecnología para expandirse a otras áreas? 

Ha sido una transformación notable. Detrás de la conexión entre las distintas divisiones en las que trabajamos hay mucho más de lo que, quizá, se percibe a simple vista o de lo que entiende el público en general. En realidad, se trata de un proceso mucho más profundo y complejo. 

Desde sus orígenes, Fujifilm de México —al igual que su matriz a nivel global— se enfocó en el mundo del cine, específicamente en la producción de películas fotográficas y cinematográficas. Con el tiempo, descubrimos que esa misma tecnología tenía aplicaciones en múltiples industrias. Por ejemplo, las placas de rayos X eran, en su momento, películas fotosensibles muy similares a las utilizadas en fotografía. Lo mismo ocurría con las planchas empleadas en las artes gráficas para imprimir periódicos. 

Esa cercanía tecnológica nos llevó, de manera natural, a expandirnos hacia nuevos mercados. Lo que comenzó como una empresa dedicada al cine y la fotografía se transformó en una con presencia en sectores tan diversos como la medicina, la impresión y otros más, siempre sustentada en una base tecnológica común. 

¿Qué desafíos enfrenta México para mejorar la digitalización en el sector salud? 

Hemos hecho un gran esfuerzo por digitalizar el país. En el sector salud una gran parte ya está digitalizada, tanto en el ámbito público como en el privado. Tecnologías como las radiografías y los ultrasonidos, por ejemplo, ya operan en entornos digitales, y muchas de estas herramientas nacieron incluso como soluciones nativamente digitales. Hoy el reto es mantenerlas actualizadas y alineadas con las necesidades locales. 

él dice

“Lo que comenzó como una empresa dedicada al cine y la fotografía

Se transformó en una con presencia en sectores tan diversos como la medicina”.

Sin embargo, uno de los mayores desafíos que enfrentamos como país es la interconexión de estos sistemas. A pesar de los avances tecnológicos, persisten diferencias políticas, culturales y administrativas que dificultan la integración y el intercambio eficiente de información entre plataformas y regiones. Esta falta de interoperabilidad limita el verdadero potencial de la digitalización para mejorar los servicios de salud.

¿Qué aprendizajes han tomado de otros mercados para traer a México? 

Sin dejar de lado nuestros segmentos core —a los que les tenemos un profundo aprecio, como la fotografía y las tecnologías de imagen—, vemos una gran oportunidad de expansión en el área de salud

En este contexto, uno de los grandes problemas del sistema de salud tradicional es que los hospitales, en muchos casos, se convierten en una de las principales causas de defunción, debido a infecciones cruzadas. Una persona mayor que acude a un hospital por un chequeo puede exponerse innecesariamente a contagios, lo cual representa un riesgo serio. 

Por eso, estamos viendo una tendencia hacia modelos de atención más personalizados y descentralizados, que puedan ofrecerse en el hogar o en clínicas más pequeñas. Esto es particularmente importante para los adultos mayores, quienes requieren cuidados especiales y menor exposición a ambientes hospitalarios.

Siempre estamos mirando hacia el futuro, anticipando las necesidades que puedan surgir. Y es ahí donde tecnologías como el manejo de partículas, moléculas y nanotecnología —en las que llevamos trabajando desde mucho antes de que fueran tendencias—, pueden jugar un papel clave en mejorar la calidad de vida de las personas.

¿Cuáles son las innovaciones más recientes que están desarrollando?

En el ámbito de la salud, la interconectividad ha avanzado a pasos acelerados. Hoy en día contamos con soluciones tecnológicas que permiten conectar hospitales, sin importar la marca o el sistema que utilicen. Ya no es necesario almacenar toda la información en un solo lugar, sino que se puede acceder a ella a través de una especie de directorio.

Este enfoque se alinea con lo que podríamos llamar una arquitectura abierta en salud, donde más que solo conectar sistemas, se trata de facilitar el acceso a la información médica. Como pacientes, muchas veces recibimos atención en diferentes instituciones —públicas o privadas—, y esta tecnología permite reunir esa información de forma centralizada y accesible, independientemente del lugar de origen.

Ya se ha resuelto una parte importante del reto técnico, pero aún queda trabajo por hacer en términos de legislación, políticas públicas y regulaciones de comunicación, para asegurar que este tipo de soluciones se puedan implementar de forma segura, ética y eficiente.

En cuanto a la innovación en salud, también estamos rompiendo esquemas. En lugar de enfocarnos solo en quién tiene el equipo más grande o con más especificaciones técnicas, nos preguntamos: ¿realmente eso se traduce en mejor calidad? Muchas veces no es así. Incluso puede representar un riesgo. 

Por eso, desarrollamos equipos de rayos X portátiles que se adaptan mejor a las características de nuestros hospitales. Estos equipos, lanzados inicialmente en México, permiten llevar la tecnología directamente a la cama del paciente o incluso a su hogar. Esto es especialmente útil en casos como la neumonía, donde mover al paciente puede ser riesgoso. Esta innovación mejora significativamente el proceso diagnóstico, que al final del día, es el verdadero objetivo en el ámbito de la salud. 

Otra de nuestras pasiones es innovar de forma distinta, alejándonos de la competencia tradicional. No buscamos participar en un “océano rojo” donde todas las marcas hacen lo mismo. Por el contrario, buscamos ofrecer productos únicos que cambien las reglas del juego.

Un buen ejemplo está en nuestras cámaras digitales. Más allá de su diseño retro, que evoca cierta nostalgia, estas cámaras invitan al usuario a recuperar el control sobre el proceso fotográfico. A diferencia de los teléfonos móviles o cámaras automáticas que hacen todo con un solo botón, nuestras cámaras están pensadas para quienes disfrutan del arte de fotografiar, como un conductor apasionado que prefiere manejar un auto con caja manual porque quiere sentir el control. 

Este tipo de dispositivos no solo revive la pasión por la fotografía, sino que también abre nuevas posibilidades creativas y permite que la tecnología se convierta en una herramienta para el arte. 

¿Cómo han logrado mantenerse resilientes ante la incertidumbre global? 

Creo que uno de los factores que más nos afecta actualmente en estos temas es la incertidumbre. Ha habido mucha volatilidad en las tarifas comerciales, y en el caso de México seguimos viendo un impacto importante.

Una de las grandes fortalezas de Fujifilm es su alto nivel de diversificación. Esto no solo se refleja en la variedad de líneas de productos que ofrecemos, sino también en la distribución estratégica de nuestras unidades de producción a nivel mundial. Esta diversificación nos permite ser una compañía más resiliente frente a los cambios geopolíticos y económicos que estamos viviendo en distintas regiones del mundo. 

Además, es importante destacar que no hay muchos fabricantes capaces de operar en sectores tan sensibles y críticos como el de la salud pública. Es una industria fundamental para cualquier país y, sobre todo, para el bienestar de las personas. En este sentido, nos sentimos con la certeza de que este mercado continuará creciendo y que existen oportunidades claras para que Fujifilm siga expandiéndose y contribuyendo con soluciones tecnológicas de alto valor.

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GSC